
1.- RENDIMIENTO Y NIVEL CULTURAL DE LA FAMILIA:
Para determinar el nivel cultural de las familias, se han considerado los estudios de alguno de los padres.
Si se tiene en cuenta las diferentes categorías en que se ha dividido la información, se puede afirmar que, aquellos padres y/o madres que no tienen estudios y en la práctica rozan el analfabetismo, está más directamente relacionado con un rendimiento escolar malo y, en aquellas familias en las que los progenitores tienen estudios superiores es mayor la relación con el rendimiento escolar bueno.
2.- RENDIMIENTO Y NIVEL ECONÓMICO :
Este apartado también tiene relación con el rendimiento escolar. Analizando cada una de las categorías en las que ha dividido la información, se observa que cuando esa relación es más significativa se da entre las familias con nivel económico bajo y un rendimiento bajo, no teniendo significación el resto de las categorías.
3.- RENDIMIENTO Y NÚMERO DE HERMANOS Y HERMANAS:
Es realmente relevante la relación existente entre un rendimiento escolar bajo y el tener más de 4 hijos en la familia.
4.- RENDIMIENTO Y PROBLEMAS FAMILIARES:
Quizás este apartado sea uno de los que mayor correlación tenga con el Rendimiento Escolar, al menos, es al que siempre se recurre cuando un alumn@ presenta bajo rendimiento académico.
Si se fija en las categorías de la investigación, hay problemas familiares o no hay problemas; se observa claramente la fuerte relación que hay entre la existencia de problemas en la familia con un rendimiento bajo.
5.- RENDIMIENTO E INTERÉS DE LA FAMILIA:
Destacan como especialmente significativas cuando el interés de la familia es alto el rendimiento escolar es bueno, y cuando ese interés es nulo el rendimiento es malo.
6.- RENDIMIENTO Y EXPECTATIVAS:
Teniendo en cuenta que todos los padres "esperan algo" de sus hijos e hijas, según en qué pongan sus expectativas tendrá una incidencia u otra en el rendimiento escolar.
Si se analiza las categorías con que se cuenta, se observa que, cuando las expectativas están puestas en encontrar un trabajo y un rendimiento escolar malo, tienen una alta relación; las expectativas puestas en la Educación Universitaria tiene una relación negativa con el rendimiento escolar bajo.
CONCLUSIONES:
De la presente investigación se puede concluir, de cara al objetivo que se plantea al principio.
Una primera conclusión que se extrae es que el nivel cultural que tiene la familia incide directamente en el rendimiento escolar de sus hijos e hijas, así, cuando el nivel de formación de los padres o familiar con el cual convive directamente está determinado por una escolarización incipiente o rozando el analfabetismo, es más fácil que los hijos no tengan un rendimiento escolar satisfactorio, y, por el contrario, en aquellos padres con un nivel de formación medio o alto es más probable encontrar un rendimiento bueno. Esto está en consonancia con los estudios reseñados al principio de este trabajo, y se explica porque la cultura de la escuela es la cultura de la sociedad, por lo que los niños y las niñas que pertenecen a una familia con un status cultural medio o alto tienen ya ventaja en la escuela sobre aquellos otros que pertenecen a un status cultural bajo, se coincide en esta apreciación con Bernstein.
El nivel económico de la familia sólo es determinante en el rendimiento escolar cuando es muy bajo, cuando puede colocar al individuo en una situación de carencia, lo que ocurre es que esto normalmente lleva asociado un bajo nivel cultural, elevado al número de hijos e hijas, carencia de expectativas y falta de interés. Así, lo exclusivamente económico no tiene por qué ser determinante en el rendimiento escolar.
También se puede concluir que el número de hijos e hijas, salvo cuando el número es elevado y que generalmente lleva consigo otros condicionantes, no influye determinantemente en el rendimiento. Pero la realidad nos dice que esas "superfamilias" lo son por una falta de planificación, de metas y de objetivos a todos los niveles, y por tanto no se puede pedirles que los tengan respecto a la educación escolar de sus hijos e hijas.
De los apartados anteriores se desprende, igualmente, que cuando en la familia hay problemas, el niño o la niña los viven y esto, necesariamente, influye en su conducta y en su rendimiento. En esto, los niños y las niñas no son diferentes a los adultos y en ellos se puede agudizar porque la familia es casi todo su universo.
Pero la conclusión definitiva a la que puede llegar es que, cuando la familia demuestra interés por la educación de los hijos e hijas, se preocupa por su marcha en el colegio, están en sintonía con el maestro o maestra, el rendimiento es más positivo pues hay una conexión casa-escuela que el niño percibe y que llega a repercutir en su trabajo.
Este interés de la familia se demuestra valorando lo que se hace en el aula y, en cierta medida, está vinculado a las expectativas que los padres tienen puestas en el futuro de sus hijos e hijas. Cuando esas expectativas cuentan con la institución escolar: estudiar una carrera, tener la suficiente formación, ser alguien en la vida, etc., el interés de la familia por la escuela es sin duda mayor que el de aquellas otras que consideran la escuela como una mera espera para llegar al mundo del trabajo, porque la ley impide trabajar hasta cierta edad. Estos planteamientos tan dispares tienen su claro reflejo, salvo raras excepciones, en el rendimiento escolar de los alumnos y las alumnas y están, a su vez, condicionados por el nivel cultural y económico, el tener un elevado número de hijos e hijas, por padecer algún tipo de problemática familiar, en la mayoría de los casos; son familias que tienen menos interés por la educación escolar de sus hijos e hijas y escasas o nulas expectativas de futuro para ellos y quienes proceden de ellas son niños y niñas que presentan un bajo rendimiento escolar. Es por tanto aquí cuando se plantea un reto a la educación y a la escuela: ¿Qué se puede hacer? ¿Los docentes se deben cruzar de brazos?
Para no caer en el desánimo y buscar posibles soluciones se recurre a la Educación Compensatoria como un medio de paliar carencias y salvar las desventajas que esos alumnos y alumnas tienen en su proceso educativo, desde la institución escolar, con los medios con los que se puede contar en los centros, tanto en medios materiales como personales, plantearse una serie de medidas que se intentará poner en práctica en los siguientes ciclos escolares.
Finaliza el trabajo con un recorrido por lo que la Educación Compensatoria supone y lo que, desde la propia realidad escolar, se puede desarrollar, con una serie de medidas y con un amplio proyecto de actividades extraescolares que debieran diseñarse a nivel colectivo.




